martes, 10 de abril de 2018

Disfrutemos de tonterías. Sem. 14

Nuestro botín de Semana Santa: 40 céntimos.

 

Como sabéis, siempre busco alguna noticia o algún suceso para escribiros la chorradilla semanal. Pero esta vez no lo he buscado. Me ha llegado sola. Resulta que el otro día escribí una cosilla en Facebook y me respondió un amigo enviándome un artículo que me gustó mucho. Tanto que me parecía un plagio coger un poquito de aquí y otro poquito de allá, así que he decidido que ya que plagio, lo hago bien. Os lo paso enterito.

 

Pero antes, eso sí, el objeto de este mensaje: las combinaciones de esta semana

 

 

Rodéate de gente que disfruta fácilmente (incluso de las modas)

Publicado por Kiko Llaneras
 
Aunque es frecuente criticar las modas arbitrarias —como el vermú, la nostalgia o las bicis sin cambio—, yo creo que disfrutar de «tonterías» es una enorme virtud.
Pensemos en el verano. Criticamos a la gente por leer el nuevo de Millenium, por viajar a Benidorm, o por compartir fotos de gin-tonics con cardamomo. Criticamos a los tipos de treinta que deciden hacerse runners y a las chicas que se disfrazan de tenista para jugar un día al pádel. Incluso he visto criticar a esos turistas que recorren Madrid con un telescopio de hacerse selfies, que efectivamente van haciendo el ridículo, pero muertos de risa.
En realidad, estas personas han intuido una verdad primigenia: que a la vida se viene a pasar el rato. Y si uno acepta esa premisa, aunque sea un poco, entonces disfrutar de cosas intrascendentes es una virtud. Porque esas son las cosas que tenemos más a mano: ciertos paisajes, ciertas personas, algunos libros y algunas habitaciones, que decía James Salter. Por eso me gustan las personas que disfrutan de tonterías y hasta de las modas, sacando fotos del atardecer o leyendo revistas con textos muy largos.
En esencia, me gusta la gente que disfruta fácilmente.
Me gustan los fanáticos del vermú, incluso si antes nunca lo bebían y ahora resulta que sí.
Me gustan las chicas que viajan con una lista de «Las diez cosas que ver en Nueva York» y disfrutan íntimamente de ir tachando hasta dejar la ciudad como el planeta de los simios.
Me gustan los optimistas, como aquel amigo que los días nublados sale de casa sin paraguas porque quizás no llueva.
Me gustan los perseguidores de casualidades. Esas personas que al conocerte buscan a alguien que podáis conocer los dos. Si eres de Valencia, te informan de que conocen a un tipo de allí; si eres ingeniero, te dicen que su hermana también y que es rubia y se llama Ana y mide más o menos así —y entonces levantan la mano a media altura—. Son personas dedicadas a encontrar los lazos invisibles que nos unen. Que nunca desfallecen aunque casi nunca tienen éxito. Pero los rarísimos días en que descubren una conexión dan un saltito y les brillan los ojos. Felices.
Me gusta la gente de fútbol porque es intrascendente y por eso disfrutarlo es puro genio. Ya lo resumió Jabois: «Hay pocas cosas más felices y divertidas que ser madridista. Yo no las conozco».
Me gusta mi hermano porque cuando le preguntas si quiere desayunar te dice que quiere palomitas.
Me gustan las personas del poema de Borges:
Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
Me gusta la gente que odiaba cortar el césped y se ha apuntado a un huerto urbano, los que van dos veces a ver la misma película, quienes escuchan Interstellar pensando en el espacio y quienes escriben con estilográficas de distintos colores, siguiendo unas reglas arbitrarias pero muy importantes.
Lo diré otra vez: disfrutar fácilmente me parece una virtud y por eso respeto las modas. Y no me importa si son mainstream o hipster. Si alguien es feliz yendo de despedida a Ibiza, memorizando a Melville, leyendo El capital de Piketty o poniendo frases de azucarillo en su Facebook, todo me parece bien.
Lo extraño es lo contrario: pretender juzgar los pasatiempos ajenos. Y es que el día menos pensado se te aparece alguien diciendo: «Oiga, disfruta usted mal», y a ver cómo le explicas que su opinión al respecto no importa en lo más mínimo.
                                                                                                                                                                                            * * *
Me siento identificado en un montón de párrafos.


Víctor M. de Francisco
Perseguidor de casualidades
LA PRESILLA

Caído del cielo

Una vez mi hermano, siendo muy pequeño, cogió una piedra bien gorda y la lanzó para arriba con todas sus fuerzas gritando: “las cosas que caen del cielo no hacen daño”...

...5 puntos de sutura hubo que darle. Pobrecillo.

Me he acordado de aquello porque últimamente están cayendo cosas muy raras del cielo.

Y no me refiero solo a la nieve que ha caído en Madrid esta semana, que ya es raro. Es que el otro día en Pamplona, cayó una merluza congelada y rompió el parabrisas de un coche.

De verdad, no es coña. Buscadlo en internet.

Pero no queda ahí la cosa. Hace unos días, en Yakutia, que por lo visto es la zona más fría de Rusia (madre mía, cómo será), empezaron a caer lingotes de plata y de oro desde un avión. Dicen que fue un problema con el fuselaje, pero suena más a complot de historia de mafias. Vete tú a saber...

En fin, que con tanta precipitación, quién me dice a mí que no nos pueden caer a nosotros los 13,6 millones de Bote que hay en El Gordo de La Primitiva este domingo.

Que sepáis que este mensaje vale también para la semana que viene, en la que vamos a jugar desde el lunes y hasta el sábado la misma combinación a la Bono Loto, porque estoy fuera de Madrid y así me despreocupo.

Por cierto, vuelvo la semana que viene en avión. Espero que no se caiga.


Ciencia

Pues por unos motivos o por otros, esta sin duda está siendo la semana de la Ciencia y de los Números.

Primero porque el miércoles fue el Día Internacional del Número Pi (π ) (me ha costado 2 horas encontrar el simbolito en el teclado). Todos sabéis que en el modelo de fecha internacional, el mes va a antes que los días, por eso el miércoles fue 3.14. De ahí lo del Día del Número Pi, del que hablaremos otro día, que hoy voy volao.

Pero es que además esta semana ha terminado de morir Stephen Hawking, admirado hasta el extremo por todos nosotros aunque ninguno entendamos ni papa de lo que dice. Yo solo sé que hablaba de agujeros negros y en ese campo, no creo que este hombre tuviera más experiencia que nosotros. Vamos, dime tú a mí si apostar alrededor de 300€ semanales durante no sé cuántos años ya, y no conseguir acertar prácticamente nada, no es estar inmerso en un agujero negro de dimensiones infinitas.

Y ahí va a estar nuestra grandeza. Que vamos a demostrar que de los agujeros negros también se sale. Ya lo veréis.

Como os digo, está siendo la Semana de los Números y todavía tienen que ocurrir más acontecimientos relacionados con ellos. Por ejemplo, se podía producir una compensación merecida: la semana pasada, de 17 números que llevábamos, no acertamos ni uno, así que esta semana, los podíamos acertar todos. ¿no creéis?


Ahora en serio, la Semana de la Ciencia suele caer allá por octubre más o menos, pero yo no quiero esperar tanto. A ver si el domingo nos llevamos una alegría.



Víctor M. de Francisco
LA PRESILLA
Hasta los (pi) de no acertar nunca.

Galletas

No nos toca nada (bueno, la semana pasada 90 céntimos) y nos sentimos pobres, desgraciados, poco afortunados. Pero no es así. Las cosas no siempre son como creemos que son.

Os voy a contar una historia.

Fue en el aeropuerto Madrid Barajas cuando todavía se llamaba solo así. Un día de estos de huelga de controladores aéreos, que provocan unos retrasos insufribles.

Una muchacha aburrida, decidió comprar un paquete de galletas en una de las tiendas de la Terminal.

Cuando regresó a su asiento en una de las salas de espera próxima al embarque, buscó entretenimiento en su libro, que estaba muy interesante. A su lado se sentó un hombre que sacó una revista y también comenzó a leer.

Cuando ella cogió la primera galleta, el hombre también tomó una. Ella se sintió violenta, pero le dio vergüenza decirle nada. Y continuó leyendo.

Al rato se repitió la situación. Ella cogió una galleta y él, con total naturalidad, cogió otra. No se atrevía a decirle nada, pero su indignación hacía que no pudiera concentrarse y que volviera a leer el mismo párrafo una y otra vez sin saber lo que estaba leyendo.

Cada vez que ella tomaba una galleta, él cogía otra.

Estaba enfurecida. “Me están entrando ganas de meterle un puñetazo en el ojo” pensaba. De hecho, a punto estuvo de darle con el libro en la cabeza una de las veces que el tío descarado volvió a meter la mano en el paquete de galletas.

Así estuvieron hasta que tan solo quedó una. La chica, que aunque seguía mirando al libro, ya había abandonado por completo la lectura, pensó “queda una, a ver qué hace el sinvergüenza este”. Y no penséis que el hombre se acobardó. Todo lo contrario. Cogió la última, la partió por la mitad, se comió media sin inmutarse y dejó ahí la otra media.

La chica, a la que no le he puesto nombre, estaba enfurecida. Le iba a decir algo, cuando por fin anunciaron su vuelo.

Relajada, se sentó en su asiento, ya en el interior del avión, abrió el bolso para guardar su tarjeta de embarque y cuál fue su sorpresa cuando vio allí dentro su paquete de galletas intacto. Fue entonces cuando se dio cuenta de que el hombre había compartido sus galletas con ella sin sentirse indignado, nervioso ni enfurecido. Sintió vergüenza…

Ya no había tiempo para disculpas, ni explicaciones. Él iba en otro vuelo.

¿Cuántas veces nos comemos las galletas de los demás? ¿Cuántas veces interpretamos la realidad al revés de cómo es? ¿Cuántas veces pensamos que somos unos desgraciados o que no tenemos suerte? Y ya que me he venido arriba haciendo preguntas ¿Cuándo coño nos va a tocar El Gordo de la Primitiva?

No somos desgraciados. Tenemos mucha suerte. Somos unos afortunados pase lo que pase con estas dos combinaciones


Víctor M. de Francisco
LA PRESILLA
Millones como rosquillas


El Récord

Hoy os traigo una historia emotiva. La de Jordan Bohannon.

Yo creo que todos o casi todos vosotros sabéis que me pirra el Baloncesto. De hecho, ya he hablado de Basket en alguna ocasión.

Resulta que en la universidad de Iowa hubo un jugador que hizo leyenda. Se llamaba Chris Street y consiguió una racha de 34 tiros libres convertidos de forma consecutiva, que es el récord en la historia de los Iowa Hawkeyes (tampoco me parece a mí la bomba, por cierto). Lo carismático de este hecho no es tanto que fallara el lanzamiento número 35, sino que el pobre Chris nunca lo llegó a tirar porque falleció en un accidente de coche al día siguiente de batir el récord. Eso fue en 1993.

Y hasta esta semana nadie se había acercado a esa marca. Pero el otro día Jordan Bohannon acudió a su partido contra Northwestern con muchas probabilidades de llegar a esa cifra. Y efectivamente, llegó el momento en el que tuvo que acudir a la línea de tiros libres para batir el récord de Street (no me he llegado a enterar si para batirlo o para igualarlo, la verdad).

Recibió el balón del árbitro, botó, respiró, miró al aro, flexionó… y tiró un mendrugo que apenas llegó al aro. Después, se llevó la mano al pecho y de ahí, alzó el dedo hacia el Cielo.

“Este no es un récord que yo debería tener. Merece permanecer en su nombre”.

Por cosas como estas me gusta tanto el Deporte en general y el Baloncesto en particular.

Y lo curioso es que el tío ha conseguido muchísima más repercusión así, que si lo hubiera metido.

Bueno, como casi todas las historias que escribo, esta no sirve para nada ni viene a cuento, pero os garantizo, que si este fin de semana, en la Bono Loto del sábado o en el Gordo de la Primitiva del domingo sale el 8, y luego 14, y luego 17, y luego el 29… y al final el niño de San Ildefonso de turno saca un mendrugo que no coincide con alguno de los números que nosotros llevamos, me lo como con patatas.



Aunque en realidad, a mí si me ha servido mucho esta historia. Me ha servido que para darme cuenta de lo magnífica persona que soy: llevo 25 años dedicándole todos mis tiros libres a Chris Street… y yo sin saberlo.

Buen fin de semana.


Víctor M. de Francisco
LA PRESILLA
34 semanas seguidas (por lo menos)
sin dar ni una.
¿Eso no tiene premio?

viernes, 23 de febrero de 2018

Comunicación familiar

Esta semana apareció en el periódico una noticia la mar de curiosa: el lunes una mujer rusa de 78 años acudió a una comisaría de San Petersburgo para denunciar la desaparición de su marido. Hasta ahí, todo más o menos normal.

Lo que no era normal era la cara que se le iba poniendo al policía que redactaba la denuncia, a medida que la mujer hablaba.

Resulta que tras una riña familiar, el marido (se llama o se llamaba Víctor, por cierto) decidió irse de casa. El comisario le pidió a la mujer una descripción para poder iniciar la búsqueda pero esta dijo que no se acordaba de cómo era. Que el hombre se fue de casa en 1975.

¡43 años ha tardado la paisana en denunciar el abandono del hogar! Tócate las narices.

Esta mujer debe ser como la del chiste, que le preguntaron que por qué asesinó a su marido después de 60 años de casados, y dijo "pues porque lo vas dejando, lo vas dejando..."

Pero claro, yo tengo otra teoría. A mí no hay quién me quite de la cabeza que al Víctor este le tocaron 100 millones de rublos y está en Kiribati viviendo la vida loca.

100 no. 151 son los millones que hay en juego esta noche. Y nosotros vamos con estas combinaciones


Y es que tenemos que cuidar más la comunicación en casa. Que te pones con el Facebook, con el Apalabrados y con el Ajedrez on line, y cuando te quieres dar cuenta, resulta que ya no te acuerdas ni de cómo era la persona con la que te casaste.

Buen fin de semana.


Víctor M. De Francisco
Si no quieres perder a tu marido
mándale a comprar la lotería a
La Presilla...
...con lo que le toque, no llegará muy lejos

Kiribati Sem. 6

Dicen que un texto bien escrito no puede leerse y ya está. Tiene que haber algo más. Lo ideal es que sea capaz de transmitirte sensaciones. Que después de leerlo, te deje pensando, te transporte a un mundo imaginario, te haga divagar, fantasear…

Bueno, pues allá va mi texto de hoy:

Si deducimos el 20% a los 128 millones de euros que hay de Bote esta noche en Euromillones, quedan 102.400.000€, que repartidos entre 102 participaciones, nos da un total de 1.003.921,57€ por cada participación que juguemos.

Yo es que veo lo que cuesta la papeleta y lo que te puedes llevar, y pienso

Qué barata
Qué barati
Qui barati
KIRIBATI.

¿Y tú? ¿qué piensas? ¿qué harías si nos tocara esta participación?



Víctor M. de Francisco
    LA PRESILLA
Algún día viajaremos a
Kiribati con amigos, en
vez de con la imaginación.

El mejor momento histórico

No nos damos cuenta de la suerte que tenemos.

Si echamos la vista atrás, no encontraremos un momento mejor que el actual para vivir. ¿Os imagináis vivir en la Prehistoria? Joder, qué frío. Durmiendo en una cueva, corriendo detrás (y a veces delante) de los bisontes. O en la época de los Romanos. Si eras patricio, todavía. Pero si no, o te comía un león, o te abrasaba un volcán o te atravesaba la cabeza un bárbaro con su hacha. De la Edad Media, mejor no hablamos. Pertenecer al ejército de Gengis Kan no creo que fuese mejor que vivir en España en el siglo XXI, ni aunque fueras el mismísimo Gengis. Las peleas entre cristianos, judíos y musulmanes en la época de los Reyes Católicos, yo no las querría para mis hijos. Ni me embarcaría en una aventura con Marco Polo, ni con Cristóbal Colón. Vamos, que no. Que como se viaja ahora (aunque sea con Ryanair), no se ha viajado nunca. A partir del siglo XVI, tenías que ser un elegido para vivir regular, porque si eras negro, musulmán, nativo, filósofo, científico, astrónomo o cualquier otra cosa, lo más probable es que acabaras en la hoguera. Y de ahí, y por resumir, pasamos a la Revolución Francesa. Que no, de verdad. Mucha Igualdad, mucha Fraternidad, pero sigo prefiriendo estar a caballo entre el s. XX y el s. XXI.

Porque el s.XIX empieza con Napoleón haciendo de las suyas y después está plagado de guerras por todo el mundo: Argelia, China, Crimea, Estados Unidos, la guerra franco-prusiana, la anglo-afgana, la ruso-japonesa… y ya para terminar, las dos Guerras Mundiales de la primera mitad del s.XX.

Pero es que si echamos la vista al frente, con la gestión de plásticos, combustibles, agua y demás recursos que estamos haciendo, y el poco respeto por el Medio Ambiente, yo no sé los hijos de nuestros nietos cómo van a vivir.

Nosotros mientras, levantamos una palanquita y nos sale agua (además elegimos la temperatura a la que la queremos), pulsando un botón tenemos luz, calor... Tenemos la oportunidad de hablar al instante con una persona que está al otro lado del planeta (incluso de verla), y por supuesto, tenemos alimento a nuestro alcance. Es más, sería una “privación de Derechos Fundamentales” no poder hacer tres comidas diarias.

Vamos, que vivimos de puta madre.

Pero como el Género Humano es como es, pues ya nos buscamos nosotros mismos nuestras movidas para no estar tranquilos: Como os digo, podríamos vivir muy bien, pero no. Hay que conseguir metas. Es necesario vender un 10% más que el año pasado. Si no, estás jodido. Bueno, más que jodido, estás despedido. “Porque la vida es como montar en bicicleta: si te paras, te caes” es lo que te dicen.

El otro día vino un promotor de una de las multinacionales más importantes en el sector tabaquero, y me dijo que el objetivo de este año respecto a un producto novedoso que tienen, es multiplicar las ventas del año pasado por 4 ¡Olé!.

Somos así. Nos gusta complicarnos la vida. Decidme quién de vosotros no tiene unos objetivos casi imposibles para este año, que por supuesto, aumentarán un 10% el año que viene.

Yo creo que estamos tratando de ir a la velocidad que no es. Y tarde o temprano, nos vamos a acabar dando una leche.

Por eso, desde ayer, tengo un nuevo ídolo: Sèbastien Bras. El chef del restaurant Le Suquet, situado en un pueblecito francés que se llama Laguiole.

Este tío ha solicitado formalmente que le retiren las tres estrellas Michelín que tiene el restaurante. Dice que quiere seguir buscando la excelencia en la cocina, pero sin sentir la presión de críticos y de comensales que vienen con unas expectativas ya generadas.

Conclusión: que me estoy pensando aumentar un 10% el presupuesto de la Peña para que me dé para una cena con mi mujer en el restaurante de este señor, antes de partir para Micronesia. Eso, o dejarlo todo para vivir una vida un poquito más plena, sin tanta angustia en la boca del estómago. Creo que estoy más cerca de lo segundo.

En cualquier caso, para cualquiera cosa no nos vendría mal a ninguno que mañana salieran estos números


Si saliera alguna de estas combinaciones, sí que iba a ser históricoUn abrazo.


Víctor M. de Francisco
LA PRESILLA
Deja de leer esto hombre,
que pierdes productividad.


El Euromillones y el Deporte.


Mi educación, que no digo que sea ni mejor ni peor, está muy vinculada al deporte. 
Y supongo que por eso me gustan tanto todos.
En mi opinión, las personas que practican deporte desde niños (en especial deporte de equipo) llevan en el currículum vital un plus de compañerismo, disciplina, y solidaridad, que no es tan fácil de adquirir en un aula.
Pero como os digo, simplemente es mi opinión.
Un claro anti-ejemplo es el enviado especial que mandó TVE el otro día a Barajas. Resulta que llegaba la expedición del Dakar (que curiosamente, es un rally que se celebra en Latinoamérica), con Carlos Sáinz y Lucas Cruz a la cabeza, como flamantes campeones.
Es cierto que el súper famoso es Carlos Sáinz, pero allí estaban los dos en un set que se había instalado para la ocasión. La cosa fue más o menos así: 
El periodista, dándole medio la espalda a Lucas Cruz, "bueno Carlos, enhorabuena por tu victoria...", "has hecho un Dakar increíble...", "¿tuviste muchas dificultades...?".
"Bueno, pues hasta aquí la noticia de la llegada de nuestro campeón."
Y el plano termina con la imagen de Lucas Cruz, con cara de "¿hola? Estoy aquííí, yo también iba en el coche..." Le teníais que haber visto al pobre.
Solo podía haber sido peor si hubiera terminado diciéndole: "hasta luego, Lucas"
Me hizo gracia pensar que habían enviado a cubrir una noticia deportiva a un tío que seguro que no ha hecho deporte en su vida, o al menos, no es capaz de reconocer el valor del equipo por encima de una cabeza visible.
Pero para cabezas visibles, la mía, que se me reconoce a lo lejos (y no precisamente por la melena). En serio, la persona visible de la Peña soy yo, pero sin vuestra aportación sería imposible llevarnos los 90 millones de eurazos que nos vamos a llevar esta noche en uno de estos tres boletos.

PREMIO POR PARTICIPACIÓN DE LA SEMANA PASADA: 1,40€ (¡nos tocaron 100€ en el Jóker!)

Yo no sé vosotros, pero yo ya tengo pensado crear una escuela deportiva en Kiribati, cerquita del mar.
Por cierto, no sé si os lo he dicho ya, pero ha quedado vacante la plaza de embajador allí. Lo digo por si alguien se anima.
¿Que cómo me entero de esas cosas? Pues porque hay gente para todo. Hay frikis que les da por coleccionar muñequitos de Stars War, otros hacen maquetas de tanques, y otros se leen el BOE todos los días. Yo, de esta última modalidad, tengo dos amigos. Uno de ellos, Pablo, fue el que me chivó esta información. Qué le vamos a hacer, a la gente hay que quererla como es. Y Pablo tiene estas cositas, pero luego es muy buen chaval.


Víctor M. de Franciso
LA PRESILLA
Lo importante es participar…
…en los beneficios.

Calendario de Adviento

Hay cosas que si en su día no se ven o no se aprenden, ya vas toda la vida con ese déficit. Me pasó de pequeño con la historia de Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid), hace unos años con El Señor de los Anillos, y últimamente, como la vida va tan rápido, cada vez me ocurre más a menudo: el caso del 3% de Cataluña, la serie de Juegos de Tronos… son historias que no sigues desde el principio y luego siempre te da pereza empezar a conocer.

Algo parecido me pasaba con el Calendario de Adviento. Toda una vida, con infancia en colegio de curas incluida, y resulta que no tenía ni idea de lo que es un calendario de Adviento. Vamos, ni lo que era el Adviento tampoco.

Yo sé que todos vosotros lo sabéis, pero por si andáis como yo, os diré que es la época que transcurre desde que el Arcángel San Gabriel anuncia a la Virgen María que traerá al mundo al Mesías y suele coincidir con el último domingo de noviembre, hasta el día de Navidad. Es una época de preparación, de ilusión, de promesas y de esperanza…

Lo que ocurre es que la modernidad y los centros comerciales han ido transformando el tema hasta convertirlo en una especie de cuenta atrás desde el 1 de diciembre hasta Navidad. El calendario de Adviento actual consiste en crear 25 sobrecitos numerados. Y dentro de cada uno, se van poniendo chuches, deseos o promesas.

Y esto es lo que os traigo para este mes. Le hemos dado una pequeña vuelta de tuerca y hemos creado nuestra propia versión presillera, que consiste en que nos vamos a jugar 40€ cada día (desde el día 1) hasta nuestro día grande de lotería, que es el día 22.


Los juegos los sellaremos en el terminal de manera automática (a lo que quiera la máquina) y lo publicaremos cada día en www.lapresilla.biz

Eso sí, os tengo que cobrar 10€ de golpe, que corresponden a las cuatro semanas que vamos a jugar. Como siempre, si alguno no estáis de acuerdo, basta con decírmelo.

Por cierto, la semana pasada recuperamos 2,05€

Un abrazo muy fuerte.

Lo que no me termina de cuadrar de toda esta historia, es que si buscas “el día de la Anunciación” en Google, te remitirá al 25 de marzo… Está claro que la historia cojea por algún lado.



Víctor M. de Francisco
     LA PRESILLA
Ha sido nombrar el Adviento…
… y oye, sopla helado ¿eh?

Black Friday

Hay determinadas cuestiones en las que es imposible poner de acuerdo a todo el mundo. El Gobierno lo hace bien. El Gobierno lo hace mal. No hay fuera de juego. Es clarísimo. Tapies es un genio. Es un caradura.

Hoy es el famoso Black Friday. Para algunos, una maravillosa oportunidad de preparar los Reyes Magos. Para otros, un engaña-bobos traído de Estados Unidos para vender más.

Ni en el origen del nombre se ponen de acuerdo: unos dicen que se remonta a la bancarrota de los mercados americanos de 1869, mientras que otros relacionan el nombre con el día grande de ventas que convierte los números rojos de facturación en números negros. De ahí lo de Black.

Con la Peña pasa lo mismo. Hay quien defiende que la historia de cada semana mola, mientras que otros piensan que es infumable.

Sin embargo, en algo está todo el mundo de acuerdo. Y es en que soy malo de narices eligiendo los dichosos numeritos.

Pero es que me he emperrado en seguir con las mismas combinaciones por lo menos hasta esta semana, porque ayer se llevaron el Bote.

Yo sigo ahí, erre que erre




A ver si saco un hueco para enviaros el saldo la semana que viene, que más de uno (entre los que me incluyo) tenemos el saldo en Red.

Red es rojo en inglés. Vamos, que es una forma sutil de deciros que hagáis algún ingresillo. Lo digo porque alguno verá lo de “en Red” y pensará que tiene el saldo conectado a Internet.

Chorradilla al margen, perdonad por no haberos escrito ayer, que era cuando debía haber salido el mensaje.



LA PRESILLA

Gregorio Esteban Sánchez Sem. 46

Nadie sabe cuándo va a llegar el golpe de suerte. Porque el 1,65 euros que hemos conseguido recuperar la semana pasada no se puede considerar golpe de suerte. Pero no os preocupéis que tarde o temprano llegará.

Si no, fijaos en Gregorio. Todo un ejemplo. Nació en una de las barriadas más humildes de Málaga. Su padre bastante tenía con ir haciendo ñapas de electricidad por las casas, como para preocuparse de llevar al niño al colegio. Vamos, que él mismo decía que en vez de graduado escolar, tenía una etiqueta de Anís del Mono.

A los 8 años ya estaba el chaval cantando con un grupo encima de un escenario. Los Capullitos Malagueños se llamaba el grupo. Aunque para capullito, el que les puso el nombre.

No se le daba mal. Pero no es fácil vivir del Flamenco. Toda la vida buscando una oportunidad. No se achantaba ante nada. Y todo lo intentaba: hizo un cameo en "Vacaciones en el Mar" (salía de palmero). Viajó a Japón buscando esa oportunidad que le debía la vida. Pero después de dos años, regresó a España pensando que ya no había nada que hacer.

No ganó mucho dinero, pero lo que nunca perdió fue el sentido del humor. Tanto era así que a sus 62 años decidió apuntarse a un concurso televisivo en el que arrasó.

"Genio y figura" se llamaba el programa (toda una premonición de su vida), que alcanzó unas cuotas de audiencia increíbles. Había varios humoristas muy buenos, pero ninguno enganchó con el público como lo hizo Gregorio.

Claro que por Gregorio, a lo mejor no sabéis de quién os estoy hablando. Pero si os digo Chiquito de la Calzada...

…alguno ya habrá dado medio paso pa'lante y medio paso pa'trás. O se le habrá escapado alguna palabreja absolutamente desconocida antes de 1994.

Ha quedado demostrado ahora con su muerte que el tío era un genio. Y uno de esos personajes queridos en España, por su dulzura y buen humor, como Torrebruno, Gloria Fuertes o Belén Esteban (ji, ji, ji…)

Vaya desde aquí nuestro pequeño homenaje presillero para Chiquito (a ver si nos echa una mano con estas Primitivas)


Yo ya estoy esperando el anuncio de Campofrío en su honor.



Víctor M. de Francisco
     LA PRESILLA
  Sieteee caballo que vienennn
   de Bonanzaaarrlll


La Lotería Nacional

2015.

Zaragoza, Juan pierde su trabajo. Después de 20 años en la empresa, casi de un día para otro, la crisis se lo ha llevado por delante. A él y a todos sus compañeros. Pero Juan no se rinde. Decide invertir todo el finiquito que le corresponde en la compra de una licencia de taxi. Josefina, su hermana, está orgullosa de él.

En Avilés nace una niña preciosa (desconozco su nombre) justo el mismo día que Lorena y Ferrán celebran su boda en Santa Coloma de Gramanet.

Cuatro amigos de Villanueva de Alcardete deciden pasar un fin de semana “de tíos” en Madrid. Ya sabes, fútbol, copas… y el domingo, un homenaje en un buen restaurante antes de volver. Pero a última hora, Jesús sufre una rotura del tendón de Aquiles jugando al padel y tiene que quedarse en casa.

Como os decía, la situación económica no es precisamente la ideal. Aún así, poco a poco vamos saliendo todos adelante. Por ejemplo, una cadena de comercios repartidos por la Comunidad de Madrid consigue mantenerse a flote aunque la franquicia que les aporta la imagen no esté en su mejor momento. Mamen, Luis y Laura lo comentan en la última reunión de gerentes de tienda.

España en octubre. Época del año en la que las diferencias de temperatura de los distintos lugares se alejan. Por eso, en Dos Hermanas las noches siguen siendo pegajosas de calor y Mayte no pega ojo, mientras en Monzón, Huesca, caen las primeras nevadas y Gustavo duerme a pierna suelta. Está tan a gusto envuelto en el edredón, que sueña que tiene un décimo que resulta ser muy curioso. Tanto, que en su sueño le dan de premio exactamente, la misma cantidad que pone en el número. Número que coincide con el de la licencia del taxi de Juan y que es el que ve inmóvil Mayte en el despertador digital, en su desvelo nocturno. Y que además, transformado en fecha, coincide con la de la boda de Ferrán.

Josefina quiso regalarle un décimo de ese número a su hermano. Llamó a La Presilla para solicitar el envío de un décimo y justo cuando le atendían pasaba por la ventanilla Tomás, que ya que lo vio, se llevó otro décimo.

Un par de semanas después llamó Jesús para preguntar por el mismo número. Que le dolía más el hecho de que sus amigos se hubiesen olvidado de él a la hora de comprar lotería en un restaurante, que el propio tendón roto. Pero ya no quedaba nada de esa lotería. La única esperanza es que una empresa con varias tiendas por Madrid devolviera algún décimo de los que tenía reservados. Al final hubo suerte y Jesús pudo conseguir su décimo.

Cada uno en un sitio. Distanciados por cientos de kilómetros, pero todos unidos por una misma ilusión. Así es España. Su unidad no depende de banderas ni de decisiones políticas. Es un territorio cubierto de ilusiones, esfuerzos, miedos, orgullos, amistades, amor, frustraciones, alegrías, incertidumbres y esperanzas de todos los que vivimos aquí. Y la lotería es uno de los hilos que nos une y nos cose para que sigamos siendo un gran país.

Del mismo modo, cada uno de vosotros estáis en un punto de España (en realidad, del mundo) y la Peña es la que nos va a hacer dar un salto de alegría a todos a la vez, estemos donde estemos. Espero que sea precisamente con esta participación



Víctor M. de Francisco
     LA PRESILLA
   Tejiendo ilusiones


El pedo

Muchas veces nos formamos en la cabeza una idea equivocada de la realidad (y no voy a hablar de Puigdemont).

Hay mucha gente que piensa que no tenemos suerte, que esta peña está gafada o que somos unos cenizos por el hecho de no acertar una combinación entre 14 millones de posibilidades. No amigos. Eso no es tener mala suerte…

…Mala suerte es ir a visitar el Parque Natural de Cabárceno, colocarte detrás del hipopótamo y que este se tire un pedo que te envíe directo al hospital.

Sí, sí. No os riáis. Ocurrió el otro día (a mediados de octubre). Fue una excursión del IMSERSO. Fueron a visitar el parque, que por cierto, es magnífico.

No soy yo muy de parques zoológicos, pero la verdad es que es ideal para una escapada de fin de semana con los niños. ¡Y está en Cantabria! Buena comida, buenos paisajes, buena tierra…

Los animales viven en semi libertad. El Parque es una antigua mina (creo que de hierro) y los animales viven en praderas inmensas y en hábitats muy similares a los de su propia especie.

El único instinto que no tienen del todo desarrollado es el de supervivencia porque el alimento es lo único que se les proporciona. Es más, se pide a los visitantes que no se les eche comida para no desequilibrar su dieta. Pero creo que alguien se saltó esa norma con los hipopótamos. Y claro, casi cuesta una desgracia.

Un testigo presencial declaró: “Nunca había visto nada igual. Todo ocurrió muy rápido. Pensamos que había estallado una bomba o una bombona de butano”. Pero no. Resultó ser una ventosidad, que hizo caerse de espaldas a varios integrantes del grupo de jubilados.

Hasta el lugar de los hechos se desplazaron varias unidades del servicio de emergencias, que se vieron obligados a trasladar a tres ancianos a los que no conseguían reanimar in situ. Al final, todo quedó en un susto.

Pero vamos, eso es mala suerte. Y seguro que en el autobús, según iban para allá, habría algún abuelete diciendo que esto de ir a un Parque es peligroso, que “quién nos manda”… Pues ese, es el cenizo.

Nosotros no. Nosotros simplemente somos gente de bien que intenta dar con la combinación ganadora. Y esta semana lo vamos a hacer de forma gradual: hoy lo intentamos solo un poquito. El sábado lo damos todo, y el domingo, volvemos a intentarlo en el juego que no le gusta a nadie, pero que sé que algún día nos dará una alegría. Esta es la combinación


Buen fin de semana.




Víctor M. de Francisco
LA PRESILLA
Sobre todo, sé feliz
no te aguantes las ganas